Una de las pruebas más contundentes de que la belleza (musical en este caso) se encuentra en las cosas simples, como esta banda de música pop, que supo, sin derrochar notas ni abusar de sólos heróicos, sin baterías de 434 cuerpos, sin consolas de 1000 canales y sin pro-fucking-tools, cautivar, hasta el momento, a 3 generaciones por lo menos... casi nada.
martes, 6 de marzo de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario